Redes Sociales, Periodismo y ciudadanos

Esta semana he tenido el gran honor de conocer, a mi parecer, a uno de los mejores periodistas de este país, Juan Luís Sánchez. Me confieso seguidora de su carrera desde que empezó en Periodismo Humano y me contagió parte de ese espíritu que transmitía y que, espero, seguirá transmitiendo en su nueva andadura por eldiario.es junto a Ignacio Escolar. Él, que es experto en entorno digital, vino no solo para decirnos por enésima vez que ahora mismo los medios se mueven en sintonía digital, sino que nos descubrió las posibilidades que este nuevo entorno nos ofrece en el periodismo.

Aporta aspectos positivos y negativos. Uno de esos aspectos que muchos periodistas temen es el llamado periodismo ciudadano. Será leerlo y a más de uno le recorrerá un escalofrío. Pero es una realidad. El problema no está en que exista, sino en cómo enfocar este nuevo periodismo: como fuente, como contrastación de información, como editor, como meramente lector…

Hasta hace unos meses era una de las que leía periodismo ciudadano y daba un paso atrás. Como digo, hasta hace unos meses. Un acontecimiento importante en otros aspectos pero importante para mí por abrirme de alguna manera el horizonte de la comunicación fue el 15M. Tengo que reconocer que llegó un momento en que los exámenes me impidieron vivir el movimiento en primera persona, como había ocurrido semanas antes, pero en esos días de encierro estudiantil no quedaba otra que mirar cada hora el Twitter y descubrir qué iba pasando.

Y cuál fue mi sorpresa cuando, una vez me paré a pensar las cuentas que estaba siguiendo para informarme, caí en la cuenta de que gran parte de ellas era de gente corriente, ciudadanos de a pie, no periodistas, ni comunicadores, ni fotógrafos de medios, ni columnistas, ni nada de eso. Eran personas que estaban siguiendo el movimiento durante todo el día, en ocasiones también de noche y nos informaban a los que estábamos en casa. ¿Podríamos considerar esto periodismo?

En el sentido más puro, no. El oficio del periodista no es solo el de asistir, coger datos, ordenarlos, redactarlos y ponerlos a disposición de la ciudadanía. Si esto es así, no pintamos nada en el mundo porque muchas personas tienen el don innato de saber redactar, saber comunicarse y saber transmitir de forma ordenada y correcta una serie de informaciones. ¿Entonces qué pintamos (o redactamos)?

Y aquí entra en juego parte de la conferencia y entrevista posterior a Juanlu. El periodista no está solo para ser un escribano sino para ser un escribano analista. No para conformarse con lo que uno u otro le dicen, llegar a la redacción, coger el teclado, escribir, buscar una foto de archivo y lanzar la información. Más bien está para llegar a la redacción, mirar lo que Fulanito o Menganita le han contado, tomarse una hora, o dos, o cinco y leer: DO-CU-MEN-TAR-SE.

En este punto reside el futuro del periodismo. ¿Vale más una información contada como primicia pero sin contrastar, sin profundizar, sin documentar? ¿O vale más precisamente todo lo contrario? Una información, que aunque tarde más en lanzarse, sea una con datos, explicaciones, análisis (digo análisis, no opiniones) y un esmerado trabajo. Parte de la culpa de que algunos no periodistas se estén erigiendo como meros profesionales es precisamente del gremio. En el anterior post hablaba de la crisis económica ligada a la periodística (o viceversa), pero creo que hay algo más de fondo, un asunto mucho más serio que pide a gritos una solución.

Está pidiendo a gritos algo como lo que ya están haciendo algunos compañeros de carrera (y una servidora intenta), profundizando en aquellos temas que importan pero en los que pocas veces se ahonda. La actualidad pasa a velocidad del rayo, probablemente mientras escribo esto una noticia esté ocurriendo y cuando acabe de hacerlo ya será parte de la historia y no tendrá validez informativa. Con esto no digo llevar a reportaje todas y cada una de las informaciones. Con esto lo que digo es que poseemos una base de datos gigante, llamada Internet donde con cuatro teclas y un clic podemos acceder a lo que queramos y en apenas 5 minutos tenemos documentación más que suficiente.

“Me interesa más el futuro del periodismo como servicio al ciudadano que el futuro de la profesión periodística” es otra de las frases con las que me he quedado esta semana. Y realmente es así, no debemos olvidar que como la política (aunque no lo parezca, la política también es un servicio ciudadano, para quien no lo sepa) el periodismo está para servir a la ciudadanía, está para informar de lo que acontece e informar de una manera profunda. Y sin caer en ideologías. No hablo de objetividad, la objetividad no existe. Desde el mismo momento en que nos enfrentamos a un primer párrafo (lead para los pro) y entradilla de toda la vida, estamos condicionando nuestra información. No es lo mismo poner el dato X y el dato Y, en este orden, que el dato Y y el dato X en aquel otro orden. Eso ya es subjetivo.

Hablo de honestidad. De liberarnos de la capa ideológica que nos envuelve. Que a la hora de titular, de redactar, de buscar fuentes no se nos note el color político, si somos monárquicos o no, si somos católicos o no. Para dejar claras estas cosas están las cañas con los amigos, las charlas con la familia y Twitter, reducto de opinión y para algunos de terapia psicológica. Pero claro, esto no es fácil. Y lo hablaba con un político bastante conocido. Es difícil verse en esta situación y decir NO a darle un toque más azul o más rojo a una información cuando el finiquito te está esperando en la mesa de al lado si te niegas.

En cierta manera, hablamos de prostituir nuestra dignidad. Y cada vez lo veo más claro. Por un salario a final de mes estamos renunciando a la esencia misma del periodismo. Puede ser que desde la posición de estudiante lo vea mucho más claro que alguien con una hipoteca y dos hijos que cuidar. Adelante, si lo siguen viendo bien, sigan con ello. Solo digo que no creo que sea lo mejor para ofrecer este servicio público del que tanto alardeamos.

Probablemente (y pongo esperanzas en ello) en unos años me toque salir a esa selva amazónica llamado mercado laboral en la que el favoritismo está a la orden del día, el amiguismo visto desde la perspectiva de hacer favores a tus allegados y no a quien realmente lo merece también es una constante y donde a nadie le importa pisotearte la cabeza o arrancarte una extremidad a lo Walking Dead por un puesto de trabajo. Y probablemente, si las cosas siguen así, estos compañeros de carrera de los que hablaba antes y yo nos veremos o bien obligados a marcharnos a un sitio mejor o quedarnos sin otra opción que prostituirnos ideológicamente.

Y parte de la esperanza que recibimos el otro día reside en esto. Ahora podemos hacer nuestras informaciones, sin depender de un partido político u otro, sin tener que rendir cuentas a ningún superior. Probablemente no formaremos grandes emporios empresariales, no viviremos en lujosas casas ni tendremos quince perros, ni tomaremos té a las cinco de la tarde; pero tampoco nos veremos obligados a traicionar a la esencia del oficio para el que nos estamos preparando. Y mientras la política empresarial en medios de comunicación no cambie, me temo que estas serán las dos vías posibles si queremos evitar caer en juegos ideológicos.

Como último apunte, recomiendo leer el blog de Beatriz S. Olandía de vez en cuando, por salud mental (o seguirla en Twitter)

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2 comentarios en “Redes Sociales, Periodismo y ciudadanos

  1. Tú entrada me ha recordado a mis años en la universidad (Dios, eso ha sonado a cincuentona…) La sensación de ver cómo el ideal de periodismo que tenía en mi cabeza no cuadraba para nada con la realidad fue la misma en mi caso. Desgraciadamente es todo un poco más complicado de lo que planteas o de lo que yo misma pensaba entonces. Lo que cuento en el blog no es más que la punta del iceberg de un mundo que funciona a varios niveles, con multitud de interconexiones que provocan que, más veces de lo que nos gustaría, nos tengamos que morder la lengua. Incluso el blog peca de moderación…

    Pero me encanta leer que los que venís detrás mantenéis el optimismo y las ganas de cambiarlo todo. Puede que este momento sea más fácil para hacerlo… y muchos de los que ya estamos os seguiremos, no lo dudes.

    Un saludo!

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