Capítulo I “de cómo se nos plantea el panorama”

Ha sido una semana dura. Y una semana con muchas noticias. Más que noticias, recortes, medidas, ajustes, leyes y cambios que nos vienen impuestos pero que no nos gustan. O al menos no me gustan a mí. Hablaba el otro día de la enseñanza universitaria, de cómo unos profesores excelentes en su ámbito pueden deslucir impartiendo clase en una asignatura de la que no son “maestros”. Pero ahora el tema no es este, ahora el tema son las subidas de unas tasas universitarias que llegan al 50%, en otros casos a más del 60, y que ahogan a muchas familias de estudiantes universitarios.

La educación es un derecho universal. O al menos hasta ahora. Todo hijo de vecino, fuera hijo de abogado, pescadero, policía o arquitecto podía acceder a una educación llamémosla “decente”. Fuera de mis críticas a un sistema educativo universitario como es el español, considero que esto no hace más que afectar a aquellos que quieren estudiar. Vale, seamos críticos por esta parte también. Hay muchos estudiando en la Universidad y rascándose la barriga a dos manos. También los hay en comisarías de policía, hablo con conocimiento de causa. Y en los aeropuertos. Y en oficinas públicas. Y en empresas privadas. Y además, no creo que aquel que hace el vago le permitan tirar el dinero mientras suspende una y otra vez. Imagino.

Lo que pretenden ahora es aumentar el número de plazas en muchas titulaciones, por el afán de ingresar, mientras otras carreras, llamémoslas “minoritarias”, van a unirse. Humillante. Y aquellos que hemos estudiado en colegios privados lo sabemos. Sabemos qué es estar en una clase de 20 personas a lo sumo y tener un TUTOR, un verdadero tutor que te ayuda hasta con la última duda que tengas. Pues pasé a la universidad pública, y cuando llegas y ves que en una clase de 60 personas es imposible hacer prácticas medianamente supervisadas, en Licenciatura, algo normal. En el Plan Bolonia, por lo que sé de otros compañeros, la cosa está más o menos igual. Y es que desde un inicio intentar implantar en España un sistema “a la boloñesa” requería casi, casi, matar el sistema educativo y volverlo a crear.  Ahora, con esto del aumento de plazas, ¿dónde está Bolonia? Si abogaban por unas clases con reducción de alumnos y ahora, además de no haberse visto reducidas, aumentan, la cosa empeora. O si no es así a mí que me lo expliquen.

Y volviendo a las tasas, nos siguen asegurando las becas. Pero, una reflexión que me venía el otro día era la siguiente. Aseguran que va a haber becas, se otorgarán por criterios económicos, como hasta ahora (JAJAJA)  y por lo tanto, si tal como nos lo “venden”, hay igual número de becas pero la cuantía aumenta para pagar la matrícula de la Universidad, ¿no nos quedamos igual? Creo que estaremos atentos por julio, cuando salga la convocatoria de becas, porque deduzco y estoy bastante segura de que aparecerá alguna sorpresa. Sorpresa tal como la de adjudicación de becas de verano, que han seguido criterios académicos en una primera vuelta.

Además, como dentro de dos años, estaré dentro de la mayor empresa española, el INEM, hay que irse preocupando por lo que nos vamos a encontrar una vez salgamos de aquí. En un principio mi idea era haber hablado sobre el nuevo sistema para elegir Consejero de RTVE, pero la verdad, a pesar del pánico, la tristeza, la desolación que se podía palpar en el ambiente, ¿quién no lo esperaba? No seamos ingenuos. Si nuestros politiquillos son capaces de crear un sistema de denuncia ciudadana, en un principio, bajo nombre, para denunciar a quien provoque alboroto. (Ejem, estamos a 22 de abril, en menos de un mes, aniversario de 15M, ejem, no digo nada), ¿por qué no van a intentar controlar un órgano de información pública como es RTVE? Una pena, después de que en estos últimos años, varios profesionales vinculados a esta cadena, dejaran patente que durante el gobierno socialista se había vivido el mejor momento en cuanto a libertad informativa. Y no lo digo yo, lo dice Alicia G. Montano aquí. 

Lo dicho, una pena. Pero sigo insistiendo que aquí va a ser un medio de comunicación público que obedecerá a mandatos del Gobierno. Pero decidme cuántos medios de comunicación olvidan la función real de ser precisamente eso, medio de comunicación, para responder a intereses personales, partidistas o económicos. Se cuentan con los dedos de una mano y sobran. Sí, son medios privados, donde cada cual puede hacer lo que más le venga en gana, pero digo, siguen olvidando la función primordial de la información que es servir como elemento a la sociedad de una forma clara y mediante la verdad. La objetividad la dejamos para otro capítulo. Es un buen momento para protestar por parte de los profesionales de la información. De ahí que para el día 3 de mayo, día de la Libertad de Prensa, se haya convocado una concentración a la que deberíamos ir todos. Los que ya están trabajando y los que lo estarán en unos años (esperemos). El lema será una frase tan contundente como cierta: “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia” . Está bien plantearse ahora dónde ha quedado el poder del “cuarto poder”, que cada vez está más mermado y más controlado por los de siempre, los poderes políticos y económicos. Veremos en lo que deriva esto, pero sigo dejando en el aire la pregunta de: ¿realmente existe el Cuarto Poder? ¿Cuándo ha dejado de existir como voz de poder? ¿Realmente la culpa de que el periodismo sea considerado el peor oficio la tienen los mismos periodistas? 

Mientras tanto, algo de humor:

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