Dignidad profesional para llevar, por favor

¿En qué momento de la carrera periodística nos dan una bolsa con 500 gramos de dignidad profesional? ¿En qué momento nos la quitan? Para lo primero no tengo ninguna respuesta, quizá eso nos lo traigamos puesto de casa y en las aulas tengamos profesores y compañeros que nos hagan ver el periodismo como un oficio digno y lejos del servilismo. Para lo segundo… cada uno sabrá cuándo. En mi caso particular en las prácticas de la carrera. Quizá antes y no me di cuenta. Pero en esas prácticas fui consciente de lo fácil que es perder la dignidad periodística. Y lo fácil que la han perdido los de tu alrededor y que, ahora, impasibles, siguen con su día a día sin más. Solo por tener un salario- cada vez más reducido- disponible. 

Ana, estoy esperando que esto pete algún día y me pueda poner a vender chuches en la plaza de la ciudad– me dijeron. 

Dosis de realismo para una pipiola salida de la Facultad a la que aún le quedaban cosas por ver y cosas que descubrir. Pero dosis realmente necesarias. Supongo que cuando te llega una nota de prensa de cinco hojas de cierto partido político y lo único que tienes que hacer es “ponerla bonita” y encuadrarla, “meterle track” para asegurarte de que ocupa las dos primeras hojas de apertura de sección y escribir otra algo más breve, más concisa y “más para Internet”, la reacción lógica sea: 

Esto no es más que basura, siempre lo mismo, siempre los mismos.– digo. Y mi pensamiento interno era: – Joder, a qué punto has llegado. Menuda mierda de nota de prensa, siempre culpando a los mismos y sin buscar ninguna solución. Trascribiendo una nota de prensa recién traída de este pueblo, con las cuatro frases de rigor sin haber podido ir allí a preguntarle al político de turno “Y tú de qué vas”, que a fin de cuentas es para lo que está el periodista, para mantener viva la democracia, el debate y la opinión pública. 

– Joder con la becaria.- responden. 

Quizá sea que yo aún no tenía nada mejor que hacer que pasar casi ocho horas diarias en una redacción, ocupando un verano que a primeras luces iba a ser poco productivo pero que, a base de estas cosas de las que siempre me quejaba con la familia o amigos, me hizo aprender más. Y me hizo ser más crítica. Y también me hizo decir “si esto es lo que vamos a hacer aquí, primera y última vez que regalo mis días”. 

Entiéndelo, tienen buena relación con el partido político.- prosiguen.

Pues que se vayan de cañas, pero eso no se lleva al periodismo. Esto es servilismo.– el tono iba siendo cada vez más crispante.

Y sí, me tocó escribirlo. No sin incluir algunas cositas del tipo “aprovechó de nuevo la ocasión para remarcar que…”, que quedaba feísimo escrito, pero que a las claras o, al menos, como yo lo entendía, era un “ya estaba aquí el pesao’ de turno diciendo lo mismo de siempre, que me tienen aquí escribiendo esto, que no he tenido ocasión de preguntar y que esta nota de prensa no tiene ni una sola verdad, que son todo palabrerío vacío, verborrea constante, que a fin de cuentas no soy más que una becaria, que no tengo voz y mucho menos tengo voto, que aquí no pinto nada y que mira tú si el director me echa de las prácticas me puedo dedicar a ver cómo cambian de forma las nubes”. Hasta que un día, semanas más tarde de acabar:

Me acuerdo del rebote que te cogiste con la nota de prensa esa: “que si yo no escribo esto, que si esto es publicidad, que a mí me da igual que sean peperos, sociatas, de la ceja o del cejón…” y me río.

Y yo pensé: “supongo que esto responderá más a un ‘me río por no llorar’ que a un me río de forma absoluta”. Pero no. Parece que no. Parece que esa vitalidad que traía la becaria, esas ganas de cambiar algo, ese “mafaldismo”, esas ganas de compartir lo que haber nacido en una generación más nueva te aporta, todo eso se quedaba en un “me acuerdo de eso y me río”. Hablo desde la poca experiencia, desde el punto en el que, de manera afortunada, tengo a una madre que me paga los estudios y una beca que contribuye en cierta manera. Yo de momento no tengo que amoldar mi cuerpo a trece grados porque vivo desde una posición cómoda. Sí, quizá soy ese Bardem defendiendo los saqueos desde una mansión en Hollywood. Y puede que, dentro de unos años, cuando el alquiler sea mi prioridad, las facturas mi compañía diaria y tomarme una CocaCola (Zero, por favor) sea un lujo me vuelva a llegar esa nota de prensa y no me quede más remedio que “ponerla bonita”, y encuadrarla, “meterle track”, callar y cobrar. 

Quizá por eso escribo hoy esto, para que quede grabado en algún sitio y alguien pueda decirme “mira, escribiste esto”, lo relea y diga “soy una más”. O aún esté a tiempo de cambiar. Por el momento mi bolsa de 500 gramos de dignidad profesional mantiene buena parte de ella. Espero que en los próximos años, por mucha educación o sanidad pública que me roben, sea capaz de mantener mi bolsa intacta, con mis 500 gramos. Y una tabla de Excel y una visualización en mente. 

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27 comentarios en “Dignidad profesional para llevar, por favor

  1. Yo aún me acuerdo de cuando te deshacías en halagos hacia “El Diario de Ávila”, donde hiciste tus maravillosas prácticas, y dabas la patética imagen de la becaria lameculos y me río. Mucho. No sabes cuánto.

    • ¿Becaria lameculos? ¿Con quién? Evidentemente una intenta hacer su trabajo lo mejor posible, de hecho incluso aliviar algo de trabajo al resto de compañeros que estaban hasta arriba entre ruedas de prensa, reportajes, especiales… y, supongo, que hablando tan de dentro, algo sabrás de ese agobio. Otra cosa es que me tenga que callar cosas que no me gusten, por supuesto.

      • Una cosa es callar y guardarte lo que no te gusta, (por respeto, por no buscarte problemas, por lo que sea…) y otra cosa es halagar el trabajo que estabas haciendo como si fuera lo que siempre habías soñado y que luego resulte que no, que en realidad para ti eso era una mierda que iba en contra de tus principios y tu esencia periodística. Visto lo visto, espero que tus esperanzas vayan más allá de trabajar en Ávila, porque sino, después de esto, lo veo difícil.

      • Está visto que si hemos compartido mesa o no me prestabas mucha atención o lo que yo decía lo has interpretado como has querido. Me gusta el periodismo de datos y en eso creo que el Diario de Ávila no tiene nada que decir. ¿Lo que yo había soñado? Si en conversaciones siempre dije que Ávila no me gusta, ¡cómo voy a querer quedarme en el diario!

      • Esto te pasa por bocas Ana Isabel Cordobés. Ojala “tu dignidad” sea redactor o alguien importante en tu mundo de buitres.

      • Por bocas no, este es mi blog y aquí expongo aquello que me apetece. Por ello también abro comentarios y contesto. Y, con lo que ya sabía y estoy comprobando, mi dignidad está mucho más a salvo fuera de Ávila.

      • Será que tenía el traductor de hipócritas estropeado y no supe interpretarte. En fin, Ana, espero que tengas suerte y encuentres algún trabajo en tu mundo de fantasía, porque parece ser que aún no tienes muy claro cómo funciona la vida real…

      • Será eso. O será que no entendiste (quisiste entender bien). Sí, visto lo visto ojalá el destino me lleve bien lejos de esta ciudad. La vida real no es Ávila ni diario de Ávila, aún hay sitios donde se puede hacer periodismo, y espero caer por allí, es verdad. Suerte para ti también.

  2. Si la redaccion de la que hablas hubiese sido amiga del otro partido…me imagino cual hubiese sido tu reacción.
    Está visto que el periodista que no es de extrema derecha es de extrema izquierda y el que falta es de telecinco.

    PD: No se malinterprete esto como un insulto, en ningun momento me he querido referir a usted como periodista. No quisiera desearle a ninguna madre que su hija sea periodista.

    • Siento decirte que juzgas demasiado pronto. Hablo de dignidad periodística, no de partidismo. El hecho de que mis ideales sean unos u otros (que no son ni PSOE, ni PP, ni IU, ni UPyD) no significa que no vea el servilismo.
      En cuanto a lo de un insulto, el hecho de ser periodista no es un insulto, más bien un halago.

  3. Comentar es muy fácil, lo más difícil es tener criterio y un poco de razón al hacerlo. Yo que conozco a Ana y he estado hablando continuamente con ella durante el verano, sé perfectamente que sus quejas han sido constantes, me contó incluso que no podía incluir ni hipervínculos en las piezas. Llegados a este punto creo que es totalmente coherente hacer una crítica fundamentada como la suya, en la que relata una experiencia personal, que por el mismo hecho de serlo, nadie debería desmentirla o ponerla en duda.

    • Muchas gracias 😉 Creo saber quién eres y, tras los comentarios de antes, necesitaba alguien que al menos pudiera dar testimonio, ya que yo soy hipócrita, falsa, bocazas y, encima extremo izquierda…

      • Y ademas eres Billy. Autoresponderse para quedar bien es ya el ultimo peldaño. Buscate un trabajo de verdad o ponte a estudiar. PIOJO.

      • Creo que el del tiempo libre aquí eres tú, porque hay que estar aburrido y tener ganas de trollear a la gente para enviar dos comentarios, los dos ofensivos, con distinto perfil y desde la misma IP. Buenas noches.

      • Rectifico. TRES perfiles desde la misma IP. Y no, te aseguro que para poder salir de la provincia trabajo muy y mucho. Mi tiempo es demasiado valioso, por eso no me dedico a abrir perfiles alternativos porque, además, lo hago bajo mi nombre y un único perfil.

    • Gracias, normalmente la máxima es el ‘Don’t feed the troll’, pero lo de la IP me lo pone a huevo 🙂 Gracias por el enlace (la verdad es que lo que menos me sobra es tiempo jajaja)

  4. Ana,

    me gusta mucho como escribes y creo que te has expresado perfectamente, sin partidismos, defendiendo simplemente la voluntad y el derecho de aportar algo más que la maquetación de un texto impuesto que, además, supongo te hacían firmar con tu nombre.

    No entiendo tanto rencor hacia tus letras. Supongo que alguien que te conoce y es poco valiente (por ser generosa), porque encima se esconde tras el anonimato.

    ¡Ánimo, Ana! No dejes nunca de escribir ni de soñar. Y no abandones tus principios. Más allá de los muros de Ávila hay horizontes. Y más allá de los Pirineos, otros mundos.

    ¡Un saludo afectuoso!

    Concha

    • Muchas gracias Concha por el comentario, por pasarte y, también, por entender el post en su justa medida, que, como has comprobado, no ha sentado igual a (casi) nadie. Gracias también por los ánimos.

      ¡Un saludo!

  5. Ya te desengañarás Ana. Cuando te des cuenta de que para vivir de esta profesión tienes que tragar, darás la razón a esos que fueron tus compañeros de prácticas, que cada día escribían tres páginas del periódico de tu ciudad para que ilusos como tú lo criticasen al día siguiente.

    Y la que se ha liado por unos hipervínculos 😉

    • Gracias por tu comentario. Yo respeto a los resignados a seguir haciendo un “periodismo” así. A seguir dándole bola a los políticos y a seguir viviendo del dinero que les dan los gobiernos municipales, pero como esos medios no me dan ninguna fiabilidad y espero que algún día alguien crea lo que escribo espero acabar en otros medios de comunicación algo más libres. Y esto no es una utopía. El mundo no es Ávila, afortunadamente, ni siquiera es España y hay muchos casos de medios absolutamente libres en su accionariado.

  6. Ya bajarás de la nube de ilusión en la que vives y te darás cuenta de que en el periodismo, cuando trabajas para otro, siempre tienes que acatar líneas editoriales. Y, si no quieres trabajar para otro, sigue con tu blog y dedícate a otra cosa.

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