No maten al filtrador

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, anunció ayer la intención de limitar de algún modo las filtraciones en España que tanto daño están haciendo a multitud de políticos y empresarios: ir en contra de los medios que publiquen las informaciones filtradas. Además, de una forma tan libre y rápida como es la imposición de multas.

Hoy me he levantado con esta información, que se resume bastante bien en este tuit.

Elsa González es la Presidenta de la FAPE, la Federación de Asociaciones de Periodistas en España. ¿Y qué defiende Elsa González? Eliminar la culpa al medio e ir a por el filtrador. Quizá Elsa González se está olvidando de que el artículo 20 de nuestra Constitución defiende el Derecho a la Información en dos vías: la libertad de informar por parte de los medios de comunicación, pero a su vez la libertad de recibir información veraz y contrastada por parte de los ciudadanos. Es decir, es una protección doble.

Además, si no existe la fuente, no existe la información, por lo que se coarta doblemente: a la fuente, al filtrador y, de manera inmediata, al medio que se queda sin esa información tan valiosa. También debemos tener en cuenta que el filtrador no siempre es un ciudadano activista, harto por la situación o testigo de una irregularidad, sino que las instituciones también filtran.

Es una suerte, por tanto, que existan ciudadanos dispuestos a filtrar información, documentos y que denuncien las ilegalidades que se encuentran a su alrededor. Es una suerte, asimismo, que existan medios libres dispuestos a crear líneas de colaboración con estos filtradores, a investigar, a indagar y a publicar sin miedo a las posibles represalias.

Quizá, con esa afirmación, González está olvidando que, sin ciudadanos activistas que filtren información a los medios hoy nada se sabría de las Tarjetas Black de Caja Madrid y Rodrigo Rato no sería investigado, ni de los excesos de gastos en la candidatura y fracaso de Madrid 2020, tampoco se sabría nada de los nombres que se esconden en la Lista Falciani y que con tanto celo guardaron -y amnistiaron- desde el Gobierno español. Quizá aquí sí se olvida de que tal como plantea se está matando a la fuente, que ejerce a su vez de primer mensajero.

Pero vayamos al periodismo más tradicional. Imagínese un mundo en el que el Watergate no hubiera ocurrido. La fuente, la garganta profunda, fue un filtrador tal como hoy puede ser aquel que envía información o pistas a buzones. ¿Qué diferencia existe entre un filtrador de información y una fuente “garganta profunda”? Ninguna. Quizá, si nos ponemos exquisitos, la más relevante sea que el contacto físico no se da, lo cual convierte a la conexión entre filtrador y periodista en un modo mucho más seguro de unir entre ambas partes.

Quizá estas declaraciones de la presidenta de la FAPE se deben a que el periodismo de filtraciones están en pleno nacimiento. A que aún no ha conocido las bonanzas de tener ciudadanos plenamente comprometidos con la transparencia, a los que les importa más que haya conocimiento de una situación a ser perseguidos por denunciarlo. Es decir, quizá se deba a una falta de estudio sobre este nuevo periodismo.

Dice la sabiduría popular que cuando las barbas del vecino veas cortar, las tuyas pongas a remojar. Esto es, básicamente, lo que ha pasado con las filtraciones de información en España. La Ley Mordaza ya ponía coto a este tipo de periodismo. Ahora, el ministro de Justicia español anuncia que se están evaluando vías para sancionar a los medios que filtren información.

En España contamos con bastantes modos de filtrar información de forma segura: sin dejar rastro de conexión, de forma completamente anónima y con la publicación de la fuente en las medidas en que la misma fuente decida. Se puede recurrir a Fíltrala, partner de medios como La Marea, eldiarioes, Mongolia y Diagonal; a Buzón X y recientemente, El Español acaba de lanzar su propio buzón de filtraciones o pistas. La garantía de anonimato y protección a la fuente es tal, que desde el minuto cero es el filtrador quien tiene la llave para ponerse de nuevo en contacto con el medio a filtrar; el periodista no puede rastrear al filtrador. 

¿Qué dice la Ley?

La maravillosa Ley Mordaza, además de inconcreta en la mayoría de su articulación, deja manga ancha al legislador para que considere si filtrar información sensible merece o no una pena. En este caso, va en contra del filtrador y de los buzones de filtraciones: periodistas y activistas podrían ser acusados de delito de terrorismo.  

Ahora, son los medios que publiquen información filtrada los que, previsiblemente, serán sancionados con multas. Pero esta no es la primera ni la última legislación que existe en España referida a las filtraciones. El Código Penal ya contempla a filtradores y medios dentro de su legislación pero ¿dónde quedan los buzones de filtraciones?

Los buzones, formados por activistas, hackers y periodistas, trabajan las filtraciones y ponen en contacto absolutamente seguro a la fuente con los medios. Los cuidados a la hora de tratar la información son máximos: no hay revelación de fuentes. Estos buzones trabajan con recursos mínimos. De hecho, suelen conseguir recursos gracias a campañas de crowdfunding y el trabajo es, en muchos casos, compromiso 100% con la libertad de información. 

Así que, por favor, no matemos a los mensajeros: medios, buzones y filtradores.

filtrala

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