No sea farruco, Arcadi Espada

Antes que nada, aclaro que soy plenamente consciente del papel que Arcadi Espada representa en el mundo -respirar- y en El Mundo -provocar-. Pero hay temas en los que la chulería es mejor dejarla guardada y por eso paso a contestar a su texto ‘El negocio del sexo’:

El sábado pasado se celebró en Madrid una absurda manifestación contra la violencia que llaman de género.

Absurda, no. Congregó a más de 300.000 personas llegadas de todos los puntos de España. Nosotras la llamamos de género y machista, pero más aún: alguien que pide acatar las leyes en todos los puntos columna a columna y sea cual sea la situación, debería saber que la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género así lo denomina y así lo contempla.

Los crímenes de pareja forman parte de una obstinada violencia privada cuyas raíces son casi insondables.

Las raíces son profundas, por fin estamos de acuerdo. Pero sí es posible llegar a un punto en el que expliquemos, de forma muy muy sencilla, por qué existe esa violencia. Titular de la SER: “Casi la mitad de los hombres no actuaría si un amigo maltratara a su pareja”. Si esto no le explica nada, quizá la inteligencia no sea su fuerte.

Las manifestantes de Madrid pretenden hacer de esa violencia una causa política

No pretendemos hacer de esta violencia una causa política porque la violencia en sí misma en una causa política. El racismo, por ejemplo, es un tipo de violencia que ha derivado en una causa política y que ha llevado a centenares de países a crear legislaciones para su erradicación, incluso, en ámbitos muy restringidos como puede ser el deporte ante el repunte de actitudes racistas en los campos de juego: Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.

La forma en que tiene a bien justificar que este tipo de violencia no tiene por qué convertirse en una causa política me lleva al llanto y a la risa, a partes iguales.

El crimen de pareja no es un crimen político que implique organizaciones y colectivos, ni es un crimen de sexos. Es un crimen de individuos, cuyo tratamiento y persecución ha de corresponder a sus características.

Es obvio que la violencia tiene que ser entre individuos. ¿De qué otro modos si no? Con este argumento, entenderíamos por tanto que otros tipos de violencia como el de ETA, al ser entre individuos (no es ETA la que mata, es el terrorista el que lo hace, del mismo modo que no es el machismo el que mata, es el asesino que lo hace), no tendría por qué entrar en un tratamiento político, jurídico y en discusión social. ¿O sí?

El crimen de individuos, como lo denomina, se ha llevado en los últimos TRES DÍAS, 72 horas, CINCO mujeres asesinadas: es decir, una víctima cada 14 horas. Si esto no le parece un asunto de Estado, concluiré que, como dicen mis mayores, usted tiene menos sensibilidad que un asno.

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